Mamá no fuma, mamá no bebe, mamá se cuida… ¿y qué hace papá?

18 julio, 2016

 

Los hábitos del padre también son cruciales para la salud del vástago.

 

La mujer ya no es la única que debe cortar con los malos hábitos antes y durante el embarazo para una prole sana. Un reciente estudio en animales confirma que la mala alimentación, el estrés, el tabaco o el abuso del alcohol y drogas por parte del padre antes de concebir a sus hijos también afectarán a la salud de su descendencia.Este estudio de la Universidad de Cambridge, realizado en un tipo de sapo muy utilizado en investigación llamado Xenopus Laevis, demuestra que algunas marcas epigenéticas mediadas por proteínas llamadas histonas deben permanecer en el espermatozoide en el momento de la fertilización para regular genes concretos en los futuros embriones. ”Este es un hecho muy relevante, puesto que hasta el momento se tenía asumido que durante la maduración de los espermatozoides se producía un reemplazo de estas histonas por proteínas de otro tipo, pero este nuevo trabajo parece demostrar que las histonas remanentes en el embrión atesoran marcas epigenéticas que influyen en el desarrollo del nuevo organismo”, explica el doctor José Luis García Giménez, profesor de la Universidad de Valencia e investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER­ISCIII). En este sentido, queda patente que ciertas marcas epigenéticas en el esperma del padre son transmitidas a la siguiente generación. “Sin embargo, todavía se han de realizar muchos experimentos bien diseñados que permitan aseverar que los cambios epigenéticos pueden mantenerse tras múltiples generaciones”, matiza el profesor García Giménez.

El investigador de la Universidad de Valencia, Carlos Romá Mateo, asegura que “afortunadamente, los cambios epigenéticos son dinámicos y no precondicionan como lo pueden hacer las mutaciones genéticas. Gracias a ello, el estilo de vida y la nutrición pueden afectar tanto nuestro epigenoma como el de nuestros descendientes. Todo esto quiere decir que ante el hipotético caso de que transmitiéramos una memoria epigenética a nuestros descendientes que los precondicionara a ser obsesos, nuestros hijos también podrían adoptar hábitos de vida saludables que evitaran ese destino”.

http://elpais.com/elpais/2016/07/11/buenavida/1468241691_110945.html

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